Acciones de impacto: cómo formación y redes condicionan el trabajo en traducción

En los últimos años, las conversaciones sobre el campo laboral en el área de la traducción se han centrado en las amenazas y promesas de la inteligencia artificial. Sin embargo, mientras los algoritmos y las máquinas acaparan la atención, las redes humanas –académicas y profesionales– siguen siendo decisivas en la construcción de trayectorias en este campo. Precisamente este fue el tema del conversatorio, “Acciones de impacto: cómo formación y redes condicionan el trabajo en traducción”, realizado el pasado 26 de noviembre en la sede del Heidelberg Center para América Latina (HCLA). 

La actividad se articuló como un diálogo abierto, en el que voces de la práctica profesional, la investigación, la docencia y la formación se encontraron para reflexionar, a partir de experiencias reales, cómo las redes humanas modelan el trabajo de la traducción. Desde la práctica profesional intervino Katherine Sotomayor, presidenta del Colegio de Traductores e Intérpretes de Chile (COTICH); desde la investigación especializada, Mathis Teucher y Pilar Valero, integrantes del grupo Comunicación y Cognición de la Universidad de Heidelberg; en representación de los futuros traductores, Leja Kornefell, estudiante del Magíster de Doble Grado “Traducción Especializada y Tecnologías de la Traducción”; y, por el lado de la docencia, el profesor Carles Tebé, de la Facultad de Letras UC. A estas voces se sumaron, desde el público, traductores en ejercicio y estudiantes de traducción, que hicieron de la conversación un verdadero espacio de intercambio colectivo.

Uno de los primeros temas que afloró en la conversación fue la diversidad de las redes humanas. Una red puede ser un contacto, un grupo de amigos, los colegas del trabajo, la universidad o un colegio profesional. A través de ellas circulan oportunidades de desarrollo que muchas veces no se buscan de forma consciente: ese encargo que otro colega no pudo tomar, el dato de la persona perfecta para un proyecto, la recomendación para un nuevo puesto, la referencia a un libro clave para una investigación. A diferencia de la inteligencia artificial, que sigue el guión que marca el usuario, las redes humanas están vivas y pueden conducir a las personas por caminos inesperados para ellas.  

Otro aspecto muy comentado fue la capacidad de los vínculos humanos para convertir la traducción en una herramienta de verdadero impacto social. A partir de la distinción que propuso la estudiante del Magíster de Doble Grado, Leja Kornefell, entre traductores humanos y no humanos, los interlocutores coincidieron en la importancia de las competencias culturales, éticas y emocionales para enfrentar desafíos como la integración de personas migrantes, la justicia climática o la reducción de la brecha de género, temas globales en los que los traductores humanos son irremplazables, en la medida en que poseen esas competencias. Para estos efectos, la cooperación entre personas e instituciones —como universidades y colegios profesionales— resulta esencial para imaginar y poner en marcha nuevas soluciones.

Finalmente, la conversación derivó en una pregunta clave: qué beneficios concretos aportan a las y los traductores los programas de doble grado y binacionales, y cómo lograr que la internacionalización no signifique sólo salir del país, sino convertirse en una red de ida y vuelta que fortalezca también los contextos locales. Entre anécdotas personales y mucho sentido del humor, traductores, docentes y estudiantes coincidieron en la importancia de mantener una actitud abierta, sumergirse en otras culturas y querer vivir la experiencia completa, con sus luces y sombras. 

El conversatorio “Acciones de impacto: cómo formación y redes condicionan el trabajo en traducción” se realizó en el marco del acuerdo de cooperación entre el Heidelberg Center para América Latina y el COTICH, con el objetivo de ofrecer a estudiantes, traductores y docentes un espacio cercano de intercambio.